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Deperras corazón
Porque hay veces en que me gusta morderme las uñas recordándote, ya sea mordiéndome los zapatos, la almohada o el corazón.
Porque ya casi no me duele que me ensucies de palabras feas con esos, los perros de tu empobrecida imaginación…
Porque hace rato ya, y sin darme cuenta, me fui olvidando mis llamadas, tus pastillas, mi bencina, nuestros duelos, ¡¡todo!! En algún sucio cajón.
Por todo esto y (un poquito) más… hoy me acuerdo de tu nombre:
Deperras corazón.
de una pelusa de ojos saltones, cuello corto y zapatitos de charol negro.
Algunos días es mi puta, otros mi virgen, hay días en que es mi amiga
y otros una mugre y nada mas.
Los lunes se pasea descalza por mi cuarto,
y cada cuanto le arranco de las piernas un resfriado.
*(ojo, que es ficción, na - da mas...)
Yo les respondo que sí, que es muy probable, pero no me gusta enterarme del final de las historias!!, a menos, claro, que quien las escriba sea yo.
(y una larva entre los dientes que en tu cuerpo quiere andar)...
(En serio, hay días en que no tengo cabeza para tanta ESTUPIDEZ)
cartaparáti
Al final, como animales de costumbre, fácil nos tentamos a olvidar… pero el rencor se tiñe en mis ojos y es tu nombre, tu nombre disfrazado de otras letras. Me persigues sin saberlo, desde el sueño más helado hasta a la más austera excitación.
Cuando llueve despacito, las orejas de Lawliet se acomodan cerca de la ventana del cuarto de atrás, ese cuarto oscuro que huele a leche los domingos por la tarde, y juega a darle notas a las gotitas que de alguna nube oscura se quieren estrellar.
Así es como teje sus melodías. Nada de pianos ni guitarras. Ni compases ni reglón. Solo canciones pequeñitas que suenan lindas por la tarde.
Hay un trineo viejo en el armario de mi casa. Desde lejos, el polvo que lo abriga parece nieve que le cubre las rendijas y los adornos de papel brillan como luces en la noches que lo voy a visitar.
Me ha prometido viajes para cuando llueva, pues, según me dice, mas arriba de las nubes no cae ni una sola gota. yo no se que tiene que ver una cosa con la otra, pero seria lindo ver llover bajo mis pies.
¿Sabes que en la ventana dejé tus libros?, se llenaban de polvo y el viento barre, se mete entre las hojas y sopla esas palabras que no te gusta leer. Así que, cuando mires un poquito al cielo, tapate la cara, no vaya a ser que, las muy pesadas, te empiecen a llover.
I. La biblioteca
Si algún día vas a Rengo y quieres sentarte a leer, escribir, estudiar, hacer yoga o cualquier otra actividad que se haga preferentemente en un lugar silencioso, presta atención. Por favor, NO vaya a la biblioteca municipal. ¿Por qué, si hay mesas, siete computadores, una bosca y muchos libros?, pues porque también hay una radio y una tv.
Llámenme maniático, pero encuentro prácticamente imposible concentrarse escuchando frases/cantadas como esta:
‘’El amor de mi vida sigues siendo tú, por lo que más quieras no me dejes así, de rodillas te ruego, ¡no me dejes así!’’
Y si no es la radio, es el televisor sintonizado en TVN, matinal de chile, si es de mañana, alguna teleserie cebolla, si es de tarde.
En fin. Es un lugar perfecto si quieres ojear una revista, conversar con un volumen moderado con amigos o escribir cualquier estupidez en tu blog. Pero de concentrarse nada.